CRÓNICA ESPORÁDICA

En aquella travesía se brindó con los que no se olvidaron, hallados a la deriva del canto salado que lamía sus manos. Aquella velada del invierno de 2025 fue dichosa. Lo contaba así el Tio Iván, bien arrimado a su mujer Pilar, al buen calor del rincón de Olvido, e intentando descubrir el truco y engaño (qué para eso él es muy curioso y esforzado).



                                  

 Londres,1832

Amorosa blanca viola,

pura y sola en el pensil,

embalsama regalada

la alborada del abril.

                                                                                          Espronceda, José de


 

A ver y arriba las manos, forastero, barbas de leñador y trampero. Enseña la carta y acudamos a las habilidades de antiguos maestros en el arte del engaño. Qué fue ya en el Siglo de Oro cuando Don Miguel, soldado, mujeriego y mojón, despachaba su vicio perdiendo dineros y amigos, recorriendo las numerosas casas de juego de Madrid, llamadas tafurerías.

Y ya como en el libro del famoso Hidalgo de la Mancha abundan los guiños y dichos de irredimible tahúr, así  Don Miguel usa su pluma y juega barajando tópicos, comparaciones, metáforas. antítesis, sinonimia, elipsis, registros de lengua que glorifican a nuestro héroe de Lepanto.    

Nos lega a la posteridad el uso de popular sabiduría en el vocablo y así, motivo de turismo en la España vaciada que se apropia de la Isla Barataria en pueblo de Aragón.

Confiemos que en el panel explicativo, aquel donde ayer clavamos una carta de baraja,  figurará que aquella selecta sociedad  nombraba  "espías","rifadores", "mazas", "saladores", "baratarios", para solaz esparcimiento de nuestro insigne autor. 





A este huésped tan especial, ofrecido a la mañana plena, a la increíble aventura que abandonada, le espera. Vuela para la mirada, aguarda, lucha, alcanza todos los horizontes y no olvides nunca mirar al cielo, puro o estrellado de noche. En ti, más allá de lo profundo que acoge, no olvides lo irrepetible de lo vivido, abraza tu capacidad de asombro.



Nana niño nana
Del caballo grande
Que no quiso el agua
Que no quiso el agua

El agua era negra
Dentro de las ramas
Cuando llega al puente
Se detiene y canta

Quién dirá a mi niño
Lo que tiene el agua
Con su larga cola
Por su verde sala
Ea, ea

Duérmete clavel
Que el caballo
No quiere beber
Duérmete rosa
Que el caballo se pone a llorar.

Camarón de la Isla

    Se lea: Conferencia de Lorca




Como os parecerá, no se pretende valorar una actuación brillante de Asier Nuei.  Pocos fuimos los que por motivos que no se descifrarán ahora, nos reunimos. Para cada uno de ellos, de vosotros, una especial mirada por esos momentos que sabemos y que sencillamente, se comparten en el devenir de cualquier día.
 
Aquella velada del diciembre del 2025 fue invocada, y aquella noche llegamos a casa y nos fuimos a dormir y a soñar, confiados, viva la llama, y la luz apagada. Empieza el espectáculo.

Gracias.



                 




Fotos: Gentileza de Inés Melero.

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