EL IMPOSIBLE FASCINANTE



Periodista: Alba Ortubia

Medio: Zero Grados  4 de diciembre, 2025

La Magia de Asier Nuei; Cuando mente, corazón y manos trabajan al unísono

" Mente, corazón y manos". Así definía la magia Gabi Pareras. Este ilusionista catalán cosechó un gran éxito en la década de los 90, pero las nuevas generaciones de magos aún siguen sus enseñanzas a rajatabla.

Asier Fraile Fuertes, de 21 años, irrumpió en el mundo mágico siguiendo un dictamen de su corazón. Con siete años, su tío le regaló unos juegos sobre magia. La posibilidad de descifrar lo imposible no tardó  en conquistar a un niño curioso y sensible.

Al cumplir 14 años, Asier comenzó a entrenar sus manos. Su pasión se disparó cuando compró su primer libro de cartomagia. "Llevaba la baraja siempre encima y empecé a aprender mucho de forma autodidáctica", recuerda. Su entorno siempre favoreció su desarrollo artístico. Asier nació en Zaragoza, en una familia donde el arte florece en cada uno de sus miembros. Ana Fuertes, su madre, es poeta e incluso se hizo con el Premio Nacional de Poesía Amantes de Teruel en 1998, mientras que su padre, Miguel Ángel Fraile, forma parte de los grupos O´Carolan y El Mantel de Noa.

Quizá fue el amor por la música de su padre lo que motivó a Asier a lanzarse a tocar la viola y con nueve años, al mismo tiempo que despertaba su interés por la magia. Durante años estudió en la Escuela Municipal de Música y Danza. "Antes de ser mago, ya había actuado con la Orquesta de Zaragoza en la Sala Mozart y en el Teatro Principal, lo que me ayudó a volverme más sinvergüenza sobre el escenario", confiesa.

Pero el verdadero punto de inflexión en la trayectoria del mago zaragozano llegó con su mudanza a Teruel, a los 18 años. Allí, se apuntó a clases de coro, batería e interpretación en escuelas como On Music y TdeTeatro, Y si hay un evento teatral por excelencia en Teruel, ese son las Bodas de Isabel de Segura. Asier Fraile no tardó en unirse al elenco de la función. Mientras representaba el romance desdichado de Diego e Isabel, terminó de enamorarse de la urbe medieval que le acogió. "No me esperaba crecer de una forma tan bonita y tan fácil aquí", sostiene. 

El entrenamiento de la mente´

Esta profusión artística por poco eclipsa el verdadero motivo de su mudanza. El mago se traslada a Teruel para cultivar su mente, el primero de los preceptos de Gabi Pareras. En 2021 comenzó a estudiar Psicología en la delegación turolense de la Universidad de Zaragoza. " Mi primera idea era estudiar Física, porque me gustaba el funcionamiento de las cosas", relata. Al final, el joven zaragozano se decantó por analizar el funcionamiento de la mente.

 Pronto descubrió que psicología y magia son dos disciplinas complementarias, " la magia se basa en el imposible fascinante": un suceso imposible se muestra de forma artística", explica Asier, "la psicología entra en juego en la parte interna de la magia, en el imposible. Los conceptos de atención, memoria y percepción son cruciales para que pueda darse ese efecto. Si conozco cómo actúa el cerebro, puedo engañarle", subraya. 

El futuro psicólogo vincula su afición y sus estudios cada vez que se le presenta la oportunidad. Ahora, en la recta final de la carrera, ha decidido enfocar su Trabajo de Fin de Grado hacia la relación de la magia con la Neurociencia. Su proyecto examina si existe algún sesgo atencional en la mirada de los individuos mediante un "evetracker", un sistema que monitora dónde se dirigen los ojos de los sujetos cuando observan una pantalla. "Saber que. por ejemplo, entre cuatro cartas, el espectador va a elegir la segunda por la izquierda es útil tanto en la magia como en otros ámbitos en los que se necesite conocer probabilísticamente cual va a ser la elección de las personas", expone Fraile.

Primeros pasos en la magia profesional

Si Teruel trajo consigo un entrenamiento casi espartano para la mente de Asier, sus manos no han estado
menos ocupadas. El joven zaragozano comenzó a sentirse un profesional de la magia a medida que recorría los municipios de la provincia con sus espectáculos. Aunque su primera actuación tuvo lugar en un cumpleaños infantil en 2022, fue hace dos veranos cuando empezó a actuar en pueblos de forma recurrente. "El año siguiente, comencé agosto con un par de bolos y lo acabé con 17", rememora. 

Gracias a sus giras por las pequeñas localidades turolenses, el ilusionista novato se transformó en un artista con decenas de actuaciones a sus espaldas. Esta progresión le permitió perfeccionar su formación mágica, "Creo que las personas que, por ejemplo, se hacen virales en redes sociales y, de repente, pasan a llenar las salas más grandes de la ciudad, se pierden una parte muy enriquecedora de la experiencia humana", expone. El joven aragonés ha preferido instruirse en ambientes más íntimos: "Yo cobraría mucho más si actuara en el Auditorio en vez de un pueblo perdido de Teruel, pero no viviría la parte bonita de empezar a conocerme como mago poco a poco, con un público tan cercano", asegura.

La experiencia ha ayudado a Asier a atribuirse un estilo mágico definido. Es sus espectáculos, una historia funciona como hilo conductor y esa narración acaba cobrando más importancia que los propios trucos. Este tipo de magia narrada se denomina "magia ficcional". En ella, el mago explica al espectador las causas del efecto que está viendo de la forma más asombrosa posible. "No es lo mismo que hacer volar una pelotita de papel entre mis manos y demostrar mil veces que no hay ningún hilo que imaginar que un ser fantástico lo está sujetando en el aire", aclara. 

Otras teorías mágicas que fascinan al ilusionista aragonés establecen que el mago no es el causante de la magia en sí misma, sino un mero canal que permite que las ilusiones puedan ocurrir en la realidad. "De pronto, aparece en el escenario una persona a la que se le empiezan a revelar de alguna forma los objetos. El público entra directamente en una realidad fantástica donde ocurren cosas que en nuestro universo no ocurrirían", declara. 

El espectáculo que el artista veinteañero está perfilando en la actualidad se basa en esa premisa. Bajo el título Nuei, aprendiz de brujo, Asier Fraile se presenta como un mago medieval un poco torpe, pero con un gran potencial mágico por explotar. Al comienzo de "show", una persona del público despliega un pergamino con las diferentes pruebas que el aprendiz deberá superar para convertirse en un mago de pleno derecho.

El poder emotivo del arte 

"En este caso, es el propio personaje el que me motiva a crear", expresa Asier. En otras ocasiones, es la fusión de diferentes artes lo que estimula su creatividad. En sus espectáculos, tienen cabida diversas expresiones artísticas, como pueden ser el teatro o la música. El ilusionista zaragozano ha conseguido incluso integrar la viola en sus trucos de magia. "Prefiero primar la belleza a la parte interna", puntualiza. 

La belleza despierta la sensibilidad de todo tipo de espectadores. Así ocurrió en la que el mago califica como una de sus mejores experiencias. Las pasadas Navidades, su trabajo le llevó hasta una residencia de ancianos en Utrillas y un centro asistencias en Teruel. "Era la primera vez que hacía magia para personas no normotípicas", detalla. Durante estos espectáculos, comprobó que la magia puede encandilar a cualquiera y que la música es una valiosa herramienta. "Una mujer de la residencia no habló en toda la actuación, estaba abstraída. Pero, cuando toqué la viola, se puso a murmurar la canción, embelesada", recuerda.

Otra efeméride en la carrera del mago fue cuando consiguió crear, por primera vez, una "atmósfera mágica". Este término hace referencia al momento en el que se firma un pacto ficcional entre el artífice del truco y su audiencia: el público acepta como verdad una serie de hechos que pueden no serlo. Según el escenógrafo Miguel Nigro, ·"esta atmósfera mágica, poblada de fenómenos incomprensibles, llega a un estado óptimo cuando el destinatario admite que se encuentra ante la legítima magia, sin posibilidad de trucos". Entonces, la ficción embriaga a los espectadores, que se entregan sin reservas al disfrute del espectáculo. "El día antes a actuar en Odón, hace tres años, hice un pase en el jardín de la casa de mi tía en Monreal, mi pueblo. Rodeado de familia y amigos, una noche de verano, sentí que se había creado esa atmósfera", rememora.  

Tanto el corazón, como la mente y las manos de Asier han encontrado en Teruel un lugar donde prosperar. Tal es la vinculación del mago con Aragón que hasta escogió un término aragonés para su nombre artístico: Asier  Nuei.  A pesar de que el mago pensó primero en palabras anglosajonas, al final optó por identificarse con la traducción de noche en el idioma de su comunidad. "Elegí mi nombre unido a un apellido fantástico en aragonés que hace referencia a la parte onírica de la magia y que, además, me parece una seña de identidad", asegura. 

El enigma del mañana

Aunque el mago ha vinculado su personalidad artística en torno a mundo de los sueños, no ha dejado que su paulatino reconocimiento como ilusionista le arranque los pies del suelo. El estudiante de Psicología nunca ha descuidado sus estudios y pretender cursas el años que viene el Máster en Psicología Clínica. "Si no fuera por el tiempo que me quita la Universidad, podría ganarme la vida como artista, pero aún no he decidido si quiero que ese sea mi camino", reflexiona. 

Asier Fraile ha envuelto su futuro en una especie de "atmósfera mágica": prefiere disfrutar del camino en vez de obsesionarse en encontrar cual es el truco del éxito. "Mientras la magia y la psicología me hagan feliz, seguiré hacia delante. En el momento que algo me tire para atrás, ya me replantearé que hacer", cuenta. Pero el joven sí que tiene claro cual es su meta principal como mago: "Mi objetivo es trabajar en ilusiones que puedan llegar a muchísima gente, no convertir la magia en un arte que solo disfrute el que pueda pagar el teatro", reivindica. 

Para lograr su propósito, el artista aragonés cultivará sin descanso los tres preceptos de Gabi Pareras: mente, corazón y manos. "No vale con ser rápido con las manos para ser mago, eso no es magia, eso es un truco. Tienes se capaz de pensar, de darle vueltas a la magia. Y sobre todo, hay que enamorarse del arte para ser capaz de crear", concluye. Aún, si saber a ciencia cierta qué le deparará el mañana, Asier Nuei personifica el aforismo de su maestro.

Entradas populares