CRÓNICA DE LO HUMANO


"No tenemos más posibilidad que lo imposible." 

                                                                                                                             G. Bataille                                                                                                                                          



Esta canción, innumerables veces versionada, incluso por Frank Sinatra, se titula Corcovado y es un canto a la paz, a la serenidad del amor verdadero, a la complicidad. 

La compuso Antonio Carlos Jobim, allá por los años 60, el compositor y cantante más influyente en el género llamado Bossa Nova. También es un homenaje a la ciudad de Rio de Janeiro y  al Pan de Azúcar, el monte que alberga la estatua del Cristo Redentor que preside la ciudad desde casi 800 metros.

Ese peñasco tiene forma de joroba y jorobado en portugués se dice Corcovado...  aunque su primer nombre en el siglo XVI se lo puso el navegante italiano Americo Vespucio... lo llamó Pináculo de Tentaçao.

Si mal no recuerdo, su intérprete más famoso, cuya versión voy a tocar, Joao Gilberto, le pidió cambiar un verso: un cigarro, um violao por um cantinho, um violao... un rinconcito, un guitarra... 

Espero que os guste... "


        

 Yo estuve allí...

 Éramos solo 17 elegidos, de tripulación 3, y Dalia. Y Ernesto Cossio. Una bandada de aves que detienen el vuelo, unos náufragos o aventureros de una isla abandonada, la visión de una figura iluminada caminando, delicadamente, por un alambre, sin red.  

Nos habían pedido no aplaudiéramos hasta el final. Era tanta la entrega de este artista que desde el  principio nos cautivó, pausado, ensimismado, y tan cercano. Mucho tiempo, muchas horas y pasión dedicadas a las cuerdas de su guitarra..., a su modelar en incontables actuaciones y acompañando a grandes músicos, humilde y sabio hombre entre todos los de su especie.

                                    
                                                            Fotos: John/EXPOMOTIV

Cantad... invocaba. Respirad hasta el íntimo aliento, cada momento es irrepetible... 

Fue necesario desobedecer y aplaudir, como un cauce de agua retenida, un suspiro disimulado por siempre celebrar.

En aquella travesía una huella nos dirigía por buena estela, su vida que hace camino... ya sabía yo que hablaría... confiaba que no dejara nunca de mostrarse como desde hace muchos años lo conozco, pura esencia, intacta esperanza de que mañana seremos un poco mejores. Gracias






De entre todos los videos que hemos encontrado de Ernesto Cossio hemos elegido el del siguiente enlace, con un título muy acertado. Nos sugiere que más que improvisación es el reflejo de su estado natural. 

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