EXPOSICIÓN : La memoria del olvido. Las Misiones Pedagógicas (1931 - 1936 )

 

El mar de frente en esa mañana de azul lejano... con aquella única camisa y sus últimos suspiros, el poeta exiliado en Colliure,,, nos dejó los últimos versos..: " Estos días azules y este sol de la infancia."

¿Qué sería de esos niños? ¿Crecerían? ¿Se ajarían las manos que trenzaron sus cabellos? ¿Temblarían sus manos como las que remendaron una y otra vez...? Y el maestro, ¿Sería purgado, exiliado, asesinado?

Antonio Machado compartió el proyecto que Francisco Giner de los Ríos y Manuel Bartolomé Cossio habían propuesto desarrollar a los distintos Gobiernos de la Restauración desde la fundación de la Institución Libre de Enseñanza, en 1876.

“Es natural que queráis saber antes de empezar quiénes somos y a qué venimos. No tengáis miedo. No venimos a pediros nada. Al contrario; venimos a daros de balde algunas cosas. Somos una escuela ambulante que quiere ir de pueblo en pueblo.

Pero una escuela donde no hay libros de matrícula, donde no hay que aprender con lágrimas, donde no se pondrá a nadie de rodillas, donde no se necesita hacer novillos. Porque el Gobierno de la República que nos envía, nos ha dicho que vengamos ante todo a las aldeas, a las más pobres, a las más escondidas, a las más abandonadas, y que vengamos a enseñaros algo, algo de lo que no sabéis por estar siempre tan solos y tan lejos de donde otros lo aprenden, y porque nadie, hasta ahora, ha venido a enseñároslo: pero que vengamos también, y lo primero, a divertiros. Y nosotros quisiéramos alegraros, divertiros casi tanto como os alegran y divierten los cómicos y los titiriteros."

Bartolome Cossio, diciembre 1931.

“Niños harapientos, pobres mujeres arruinadas de bocio, hombres sin edad, agobiados y vencidos, horridas viviendas sin luz y sin chimenea, techadas de cuelmo y negras de humo. Un pueblo hambriento en su mayor parte y comido de lacras, centenares de niños que piden limosna... Y una cincuentena de estudiantes sanos y alegres, que llegan con su carga de romances y comedias. Generosa carga, es cierto, pero ¡qué pobre allí! El choque inesperado con aquella realidad brutal nos sobrecogió dolorosamente a todos. Necesitaban pan, necesitaban medicinas, necesitaban los apoyos primarios de una vida insostenible con sus solas fuerzas... y sólo canciones y poemas llevábamos en el zurrón misional aquel día”

Memoria de la Misión Pedagógica-Social en Sanabria, 1934-1935


 

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